martes, 17 de mayo de 2016

Cómo hacer una monografía



Definición
Por sus raíces griegas (“mono”, uno, y “graphos”, estudio), se refiere al estudio de un tema específico. En una extensión regular de 30 a 50 cuartillas, aborda un asunto que ha sido investigado con cierta sistematicidad; por lo general, es producto de un trabajo de investigación documental que únicamente da cuenta de la información recabada. Se puede presentar como un trabajo argumentativo, expositivo, explicativo o descriptivo.
Función en el medio académico
Una monografía es la mejor opción para desarrollar la capacidad de buscar información de calidad, saber analizarla y organizarla con el fin de lograr la comprensión de un tema delimitado de forma precisa. Supone un ejercicio mental ya que implica un recuento de conocimientos propios, a partir de los cuales comienza la compilación de información.
Estructura
Las partes de una monografía son las siguientes: portada, dedicatoria o agradecimientos (opcionales), índice general, prólogo (si se requiere), introducción, cuerpo del trabajo, conclusiones, apéndices o anexos y bibliografía. Ahora mencionamos de qué consta cada parte.
  • Portada: en ella se enuncian de manera ordenada el título de la monografía, el cual debe “reflejar el objetivo de la investigación, el nombre del autor, el nombre del asesor, la materia, la institución, el lugar y la fecha.
  • Dedicatoria o agradecimientos: si se desea, se puede agregar una hoja que funcione para dedicar el trabajo a alguien especial o para agradecer a una persona o a varias por su colaboración en la realización de la monografía.
  • Índice general: en él se enlistan los subtítulos presentes en el trabajo y se asigna a cada uno la página en la que se encuentra. También se pueden agregar índices específicos de los recursos empleados como tablas, ilustraciones, gráficas, apéndices, etc.
  • Prólogo: en una hoja aparte, la escribe el autor o alguien más. No es indispensable, pero en éste el alumno tiene la posibilidad de presentar los motivos que lo llevaron a elegir el tema, los problemas que tuvo mientras llevaba a cabo la investigación y algunas cuestiones personales relacionadas con su trabajo (Ander-Egg y Valle, 105).
  • Introducción: en una extensión de 2 ó 3 páginas se plantea el tema, la problemática a exponer y su relevancia, el objetivo específico del trabajo y los objetivos particulares (si es que hay). También se pueden mencionar, a manera de síntesis, las secciones del trabajo como una guía para el lector y se pueden destacar algunos autores citados continuamente en el texto. Cabe destacar dentro de este apartado el alcance de la investigación para que se conozcan desde un principio los límites de la monografía. Como último paso dentro de la introducción, es importante describir los métodos utilizados para llevar a cabo la indagación del problema.
  • Cuerpo del trabajo: se organiza en capítulos o secciones que deben llevar un orden preciso. Se pasa de lo general a lo particular de forma progresiva en la exposición de la evaluación y presentación de los datos. Es de gran importancia relacionar lógicamente cada subtema de la monografía con el fin de unificar la investigación. Hay que tener en cuenta que los aspectos fundamentales de cada capítulo son “los hechos, su análisis y su interpretación, presentándolos en forma de texto, cuadros, gráficos, ilustraciones, etc.” (Ander-Egg y Valle, 108).
  • Conclusiones: se realiza un recuento de las ideas principales tratadas en el trabajo y se expresan algunas opiniones derivadas de la reflexión y análisis del tema, las cuales pueden ser útiles para demostrar que se lograron los objetivos planteados en el inicio: “Las conclusiones constituyen las respuestas encontradas al problema planteado en la introducción” (Temporetti, citado en Fabris, 3).
  • Apéndices o anexos: no siempre se deben considerar en una monografía, sin embargo, son materiales de apoyo para profundizar en el tema. Los apéndices tienen la función de conceptualizar temas relacionados indirectamente con la investigación central de tal manera que la pueden complementar, mientras que los anexos son tablas, gráficas, cuadros, etc. Que respaldan algunas afirmaciones hechas en el cuerpo del trabajo (Espino Vargas y Jurado Fernández, 4).
  • Notas al pie: se pueden utilizar cuando es necesario añadir algún comentario, definición o dato relevante que no embona dentro del texto pero que puede servir de apoyo para el lector.
  • Bibliografía: se enlistan todas las fuentes de información empleadas. Es primordial poner la información completa de cada fuente de acuerdo al estilo que se esté utilizando (APA, MLA, etc.). Se recomienda organizarlas alfabéticamente.
Cabe destacar que en algunos casos se pide una hoja de aprobación de la monografía y un abstract o resumen al inicio del trabajo.

Pasos para la elaboración de una monografía:
1. Selección y delimitación del tema.
2. Elaboración de una estructura tentativa del trabajo.
3. Búsqueda y recolección de información.
4. Depuración de información de acuerdo a la estructura tentativa.
5. Reorganización de la estructura si se adquirió un nuevo enfoque en el paso anterior.
6. Elaboración de un borrador parcial o total.
7. Corrección de la monografía de acuerdo a las partes que debe llevar.
8. Revisión del trabajo poniendo especial atención en las citas bibliográficas.
9. Edición de la revisión preliminar para presentación al asesor.
10. Elaboración de la versión final.
 (Fuente: http://blog.udlap.mx/blog/2013/03/monografia/)

domingo, 8 de mayo de 2016

Técnicas de estudio


Técnicas de estudio: métodos de estudio

1.    Prelectura
4.    Subrayado
5.    Esquema
6.    Resumen
7.    Memorizar
1. Prelectura: consiste en realizar una lectura rápida y de familiarización con tus apuntes o material base de estudio. En esta primera lectura deberás subrayar o buscar en un diccionario las palabras que no entiendas o conozcas.
2. Lectura comprensiva: debes poner todos tus sentidos y concentración en esta lectura, porque si la haces bien no tendrás que leer y releer, una y otra vez, lo mismo. Entiende lo que lees y relaciónalo con lo anteriormente aprendido.
3. Notas marginales: no hay que apiadarse de ellas pese a su nombre, todo lo contrario. Al hacer esa lectura comprensiva podemos escribir las cosas o ideas globales más significativas en los márgenes.
4. Subrayado: para esta tarea es importante tener 2 colores: uno para las ideas principales y otro para las secundarias. Por supuesto, nada de subrayar todo, sino sólo las ideas principales y secundarias y las palabras que sean específicas de esa materia.
5. Esquema: una vez realizados los pasos anteriores, realizamos una estructura de nuestro tema, de tal modo, que con un sólo vistazo, podamos ver el tema completo.
6. Resumen: si nuestro esquema es bueno y tenemos retención fotográfica, podemos obviar este apartado. De otro modo, consiste en redactar según el esquema el contenido de cada parte.
7. Memorizar: fijar los conocimientos asimilados en las fases anteriores.
Además de este sencillo y básico método de estudio, pero que no todo el mundo estudiantil sigue, te facilitamos otras técnicas de estudio, de memorización y consejos y trucos que pueden resultarte útiles a la hora de estudiar.
El método Robinson es una de las técnicas de estudio de las universidades norteamericanas más tradicionales y cuya finalidad es la de asimilar los contenidos con la mayor claridad y rapidez posible. EPL2R son las siglas de este método de estudio y recoge las 5 fases de este proceso metodológico:
1.    Explorar
2.    Preguntar
3.    Leer
4.    Recitar
5.    Repasar
1. Explorar (survey): en esta primera fase, Robinson recomienda una lectura rápida en la que nos fijemos en los índices, sumarios y el prólogo, lo cual puede ayudarnos.
2. Preguntar (question): en una segunda lectura más detenida, pero también más activa, con una actitud crítica, se nos plantearán dudas. Estas cuestiones podrán ser resueltas bien por el profesor, bien por nuestros propios compañeros. De lo que se trata es de que no haya dudas en nuestra cabeza en cuanto al tema que estudiamos.
3. Leer (read): deberíamos subrayar lo más importante, hacer esquemas y tener una visión bastante clara de lo que estamos estudiando.
4. Recitar (recite): nos contamos en voz alta y como si estuviéramos explicándolo a otra persona lo estudiado.
5. Repasar (review): esta parte es fundamental, no sólo en vistas a los últimos minutos antes del examen, sino después de cada tema, para que todos los conocimientos queden fijados.
Sin embargo, no debemos olvidar que es más importante captar y comprender lo estudiado, más que leer y repetir sin más y de forma mecánica. Así, para memorizar algo, lo más recomendable es entenderlo primero.
En algunas ocasiones, esto no basta, tenemos tal cantidad de cansancio mental acumulado, de datos que memorizar y tan poco tiempo, que memorizar algo se nos hace casi misión imposible. No desfallezcamos, porque el éxito final llegará en breve.





La aventura del trabajo intelectual






La Aventura del Trabajo Intelectual.
Cómo estudiar e investigar.
Armando F. Zubizarreta





La Aventura del Trabajo Intelectual de Armado Zubizarreta es un libro sinceramente agradable, para llevar en su interior plasmados temas de investigación que a la mayoría de los alumnos les son necesarios pero sin gran relevancia. Pero el interés y agrado por este libro, es cómo el autor le da un toque especial para facilitar su lectura y así abrir brecha a temas importantes en el ámbito del trabajo intelectual.
       Trata desde la perspectiva del intelectual en función de su rol de “ser pensante” hasta tocar puntos como los pasos del trabajo académico, la técnica de investigación, que actualmente todos necesitamos pero muy pocos ocupamos realmente. Son temas peculiarmente interesantes e importantes para la formación académica de cada estudiante, y que ninguno debería dejar pasar por alto el estudiarlos.
        Entrando a lo que es ya, los temas del libro, nos topamos primero con lo que es la vida intelectual y el oficio de pensar, llama la atención lo que Zubizarreta dice: “la vida intelectual no sólo es pregunta, búsqueda, sino también hallazgo, ordenación de las respuestas, casi siempre provisionales. Es aprendizaje constante, hábito de escuchar y de leer atentamente. Si el trabajo diario de estudiar seriamente -comprendido, ordenado, memorizando- no es posible un vigoroso desarrollo y una auténtica disciplina de la inteligencia”.
       Es meramente cierto, “una vida intelectual” es una responsabilidad que diariamente se debe enriquecer, menciona que si no es un trabajo diario de estudiar, simplemente no hay una auténtica disciplina de la inteligencia. Muchas veces en nuestra irresponsabilidad, pretensión de ser rápidos en el desarrollo de nuestro trabajo, simplificamos tanto las cosas que nos impide ser profundos y críticos en el tema, y nos convertimos en “pensantes” de manera superficial y vacía.
        Pero por consiguiente viene la respuesta a lo anterior, quizás y somos superficiales en lo que se refiere al trabajo intelectual, o en algún modo, la esencia del intelectual es de síntesis pero realmente constructivista; y es donde la vocación entra a distinguir cuál de los dos intelectuales estamos siendo.
       La vocación, dice Zubizarreta que es “el impulso íntimo que siente una persona hacia un tipo de quehacer”, y es en respuesta a esta vocación que la persona se mueve con todo lo que es y con todas las herramientas con las cuales dispone, a hacer lo que “le llama”, lo que le atrae para realizar. Quizás es aquí donde radica el saber distinguir, que es lo que mueve a una persona a trabajar en lo intelectual, el hacerlo por vocación.
       Y como en toda circunstancia siempre hay y habrá dificultades para concretar algo en el trabajo intelectual; lo primero que impide el avanzar a una persona son las limitaciones personales, nuestro mayor gigante, por así decirlo, muchas veces somos nosotros mismos.
        El tiempo, la limitación de los medios y los instrumentos, el cansancio, las enfermedades, etc, son limitantes que dificultan nuestro desarrollo en el trabajo intelectual; pero el desánimo, en mi parecer suele ser el mayor impedimento, el ya no querer seguir adelante.
          La segunda parte de este libro va enfocado a lo que son los pasos y los resultados del trabajo académico, iniciando con la lectura, que es ahí, en mi parecer, donde inicia todo trabajo intelectual. Existen clases de lectura, la primera que menciona este escritor es la lectura recreativa, al leer un libro de una novela, poesía, por ejemplo, echamos a andar nuestra mente e imaginación, recreando nuevas experiencias, sensaciones que en cierto modo nos ayudan a “… conocer el sentido d3e nuestra vida y la de nuestro prójimo, sentido que la estupidez cotidiana nos oculta…”, tal como dijera Guitton, quien el mismo autor cita.
         Otra clase de lectura es la de perfección, la cual realizamos por cumplimiento de nuestro deber como estudiantes, que quizás no es de todo nuestro agrado pero aporta cierto conocimiento que como quiera que sea, termina siendo beneficioso para todos. Tomando en cuenta el punto de vista del escritor,  desde la aspiración intelectual,  considera la lectura cultural y la lectura especializada, la primera que abre camino al crecimiento de nuestro bagaje cultural al leer contenidos de ciencias, filosofía, etc., y la segunda que es más específica, está enfocada a un campo de estudio sumamente delimitado.
        Definitivamente el hábito de la lectura tristemente  no es uno de los hábitos, en los que mayormente como estudiantes mexicanos destaquemos a nivel internacional. La lectura ha sido y continúa siendo un campo que se ha descuidado, al que no se le ha dado la debida importancia que merece, ya que de aquí parte el obtener conocimiento, y desarrollar eficazmente en el trabajo intelectual.
       Citando al escritor, “leer un libro es establecer un diálogo animado por el deseo de comprender”, pero para esto debe haber también cierta disposición para poder entrar en ese proceso de comprensión, e interés por parte del aprendiz para que tenga un estímulo que le despierte a buscar, y descubrir nuevo conocimiento, nuevo vocabulario a través de la lectura. Los libros siempre será un buen recurso por el cual el hombre pensante puede crecer y madurar, para razonar, desarrollar un buen raciocinio en cualquier tema.
           Siempre es necesario tener un comentario sobre algún tema, que sea bueno, crítico, reflexivo, con el cual podamos profundizar en cualquier tema del que estemos hablando, y sobretodo más va siendo necesario, para el desenvolvimiento de todo profesionista, y más viene siendo para aquellos que desarrollan su profesión en el área educativa, es aún mayor responsabilidad, porque “quien  se atreva a enseñar, nunca debe dejar de aprender”, y a través de los libros nunca dejaremos de aprender, aún en cada relectura que a un mismo libro, siempre sacaremos algo nuevo, que quizás en nuestra primer lectura no pudimos percibir, pero que poco a poco se va abriendo un nuevo panorama, una nueva perspectiva por la cual podemos seguir en nuestro camino del conocimiento, y formarnos como personas cultas.

          Tomando en cuenta parte del la lectura realizada a este libro, en importante destacar lo que menciona el escritor sobre ¿Quién es una persona culta?  La persona culta no es la que demuestra por su apariencia exterior que lo es, en nuestra sociedad se ha etiquetado a las personas que por vestir de tal forma son “mataditos”, o por hablar raro en cierto modo, ya son cultos, o por lo contrario, como viste de una forma completamente distinta a la de los clasificados como cultos, no lo son y por lo tanto no se les toma importancia a sus comentarios y conclusiones.
          Una persona puede aparentar ser alguien para ingresar a un grupo por interés de aceptación, pero en su interior no lo es, y quizás ni tenga el conocimiento de serlo, la persona culta es aquella que conoce desde sus raíces hasta la actualidad que le rodea y en donde se desenvuelve, es aquella persona que ha adquirido por decisión propia la responsabilidad de ser parte de esta sociedad humana a la que pertenece y sobretodo hacer y poner un granito de arena para mejorar el ámbito que le rodea ya sea con su conocimiento, sus habilidades, sus destrezas, etc., lo cual también permite el crecimiento y superación de la misma persona quién aporta.
     Los apuntes de clase, otro tema abordado en este libro, muchas veces son olvidados o subestimados por decir así, porque son confundidos con que rígidamente se tienen que escribir o tomar apuntes exactamente de lo que maestro expuso en su clase, pero no es así, sí en verdad se les toma en cuenta llegan a ser muy útiles para el aprendiz.
      El tomar apuntes beneficia al estudiante, porque conlleva el prestar atención a la clase y explicación del profesor, porque de esa forma lo que el alumno va comprendiendo es lo que va escribiendo y adaptado a sus palabras. Puede anotarlo a través de palabras claves, o puede desarrollar distintos métodos con los que pueda relacionar el conocimiento y así obtener un aprendizaje meramente significativo.
      Continuando con los pasos del trabajo académico, se encuentra dentro de estos, el resumen, el cual es muy ventajoso y conocido, porque desde la educación básica se maneja el realizar este tipo de trabajos para desarrollar la habilidad de sintetizar, otro más es el informe, éste ya se maneja quizás en la educación media, y se enfoca principalmente y beneficia la habilidad de la observación, a través de la descripción de fenómenos que despierten el interés intelectual del alumno.
     Otro más es el examen, el cual ha sido devaluada su función quizás o malentendida, ya que el examinarse o evaluarse sirve tanto para el maestro como para el alumno, para el primero porque observa y denota los aspectos en sus métodos de enseñanza en los cuales ha fallado y deba mejorar, y para el segundo como evaluación de su interés por aprender y estudiar, el conocer que tanto sabe, comprende y que tan desarrolladas tenga ciertas habilidades. 

Bienvenidos